Lo intangible y esencial en la obra de un artista. El Atelier de Brancusi

por Mariana Echeverría

Para Constantin Brancusi (Rumania, 1876 – París, 1957) su atelier era indivisible de su obra, la colocación de las piezas en el espacio, el diálogo entre ellas y la relación de éstas con el espacio, eran para él lo que daban la percepción del conjunto de su obra. Consideraba cada pieza una obra en sí, pero lo mismo le ocurría en cuanto a su agrupación. En este sentido, previendo la posible división de su trabajo, o la manipulación que podía sufrir después de su muerte en el momento de ser expuesta, legó, el 12 de abril de 1956, al Estado Francés todas sus obras con la condición de que se respetara su disposición y, a poder ser, que se mantuvieran y se exhibieran en su atelier donde trabajó de 1916 a 1957, el Atelier 11 Impasse Rosin en París.  Mantener el legado de Brancusi en su estudio era incompatible con dar acceso al público para conocerlo, visitarlo y disfrutarlo, por lo que en 1992-1996 el arquitecto Renzo Piano reconstruye el Atelier de Brancusi en la Plaza Beaubourg delante del Centro Pompidou. En este espacio se reproduce el volumen y la luz del atelier del artista, así como la disposición de las piezas intentando conseguir la misma percepción de lo que fue en su momento.

En su estudio había varias obras acabadas, otras inacabadas, algunas abandonadas, esbozos… pero todo formaba parte de un mismo proceso. Este proceso consistía en trabajar en varias obras a la vez, en manipularlas, llegando así a mantener una relación cotidiana con todas ellas. Eran piezas vivas y en constante relación unas con otras, motivo por el cual, quizá, consideró indivisible la unidad del conjunto. Con el mismo cuidado que con el original acabado -y ya vendido-, Brancusi reparaba y pulía el yeso previo, que luego colocaba en su zócalo de origen, que permanecía en su estudio de idéntica manera a como había permanecido la versión en bronce antes de ser comprada. De este modo, perpetuaba el momento en que la obra aún estaba en su ambiente, en su casa, y estos yesos guardados y retrabajados pasaban, de ser el molde de las esculturas de bronce, a formar parte del conjunto integral de su estudio. En otro sentido, los zócalos, los trozos de moldes, de piedra o de madera, podían, en el futuro, llegar a ser obras que, junto con las ya empezadas o acabadas en mármol o bronce, estarían también en continua transformación. Otro elemento que daba vida y potenciaba las características de sus esculturas era el movimiento que producía el juego de la luz y sombra cambiante a largo del día. Era un proceso que no tenía principio ni fin.

Atelier Brancusi 1925

Atelier Brancusi 1925

A finales de los años veinte, Brancusi hizo de su estudio un museo -museo entendido en el sentido de un lugar donde mostrar sus obras- de uso personal en el que controlaba cada detalle de cómo presentar su trabajo a sus amigos o visitantes, desvelando una a una las piezas, levantando la tela protectora, haciéndolas girar muy lentamente con la ayuda de un cordel… No hay que decir que los espectadores quedaban maravillados: este espacio era su terreno y nadie mejor que él sabía cómo mostrar sus esculturas, su trabajo, su vida, ya que su estudio no era otra cosa sino el mejor reflejo de sí mismo.

Atelier Brancusi 2010. Foto de flickr_thaiz_mm

Atelier Brancusi 2010. Foto de flickr_thaiz_mm

Hoy en día podemos revivir parte de la sensación del estudio de Brancusi gracias a la reconstrucción de su Atelier, podemos apreciar, no sólo sus esculturas, sino también el ambiente que su disposición genera, la conversación que existe entre sus piezas y de sus piezas con el espacio; pero es importante preguntarnos ¿qué habría pasado si Brancusi no hubiera dejado por escrito en su testamento la condición de que se respetara la disposición de su obra? ¿Se habría dividido el conjunto de sus esculturas? ¿sólo conoceríamos sus esculturas expuestas en una vitrina o peana estándar? Seguramente si no fuera por la decisión del artista, hoy no tendríamos la oportunidad de conocer un aspecto esencial para comprender su obra, para comprender a Brancusi.

¿Es posible que la obra de artistas menos precavidos se haya visto despojada de esa parte intangible y esencial para comprenderla ya sea por falta de conocimiento o por puro beneficio del mercado del arte?

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Una resposta a Lo intangible y esencial en la obra de un artista. El Atelier de Brancusi

  1. Marc ha dit:

    Ole Mariana! Aquest és un dels meus llocs de peregrinació fixe sempre que vaig a París. Obligatori pels amants de l’Escultura amb majúscules

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