A la deriva

Por Alba Pizarro Arribas

Todos hemos tenido alguna vez un profesor que nos ha enseñado algo revelador e inspirador. Alguien que ha cambiado nuestra forma de entender el mundo.

Creo que la materia de la que está hecha la vida son los sueños, el conocimiento, las experiencias y el amor que les profesamos a todas éstas. Las personas, el trabajo, los estudios y así un sinfín de cosas que nos rodean a medida que vamos adentrándonos en todas y cada una de las materias que nos interesan del universo. Y hace que todo se convierta en una aventura digna de ser vivida. Tomar consciencia de nuestra situación en el mundo y en la sociedad es importante para evolucionar como personas. Por eso, mi artículo quiere ser un homenaje a las personas .

Es triste que la educación muchas veces tenga una etiqueta con un precio (astronómico) inscrito en ella. En este momento seguir formándote profesionalmente supone un esfuerzo sobrehumano y una gran inventiva sobre cómo hacer malabares para mantenerte con vida. El sistema no tendría que dar por sentado que muchas veces contamos con la ayuda incondicional de seres cercanos. Más en una época cuando los ingresos económicos van en recesión. Los crápulas culturales sobrevivimos en el subsuelo pagando nuestras facturas, vendiendo nuestra mano de obra a precios miserables, entregando nuestro cuerpo y alma y todo nuestro tiempo “libre” a aquello que nos apasiona.

No importarán todas las horas extras limpiando grasa en una freidora, las horas de pie cobrando detrás de una caja registradora, el agotamiento mental de los contratos temporales, las campañas de navidad, la hostelería, los comedores infantiles, los freelance, las subcontratas; en algunos casos, teniendo un poco de suerte, algunos hasta podemos dedicarnos a algo relacionado con el mundo de la cultura. Observamos de cerca, investigando dónde realmente encajamos dentro de todo este tinglado.

Vamos a clase con un hambre voraz de estímulos; en muchas ocasiones, crearse unas altas expectativas acerca de lo que crees que recibirás supone un gran batacazo. De tanto en tanto… aparecen  conferenciantes brillantes que transmiten una gran motivación.

Mientras tanto invertimos herencias, ayudas de los abuelos, ahorros personales y paternos, subsidios miserables en subvencionarnos nuestra educación. Hipotecamos nuestro presente por algo que ya nos renta, por el simple hecho de estar posicionándonos en lo que nos preocupa. Es por eso que muchas veces quieres que todo el capital invertido te satisfaga en conocimientos.  Muchos de nosotros sabemos que lo que queremos es tomar contacto con la realidad laboral vendiéndonos a convenios de prácticas blindados y limitados por entidades académicas.

El arte otorga a los que lo practican un tipo de sensibilidad capaz de hablar sobre unas ideas y conceptos que mantengan despierta la percepción (y la reflexión) de las personas, que vivan y crezcan ricamente en su espíritu.

Puedo hacerme una idea de cuáles han sido las experiencias que me han llevado a caminar hacia la gestión museística. Me preocupa la situación precaria en la que se encuentran estas entidades en la actualidad, me inquietan las estadísticas catastróficas del consumo de cultura en este país, que la tutela de entidades hechas por y para el pueblo,  esté en manos de políticos y empresarios que lo cuantifican y valoran todo por medio de unos baremos de mercado impuestos por la globalización.

Joan opina que no tenemos que centrarnos tanto en intentar que todo el mundo venga a los museos, como en ofrecer algo de más calidad a los que sí se mueven por motu proprio. Júlia, sin embargo, está totalmente convencida de que cuando la gente encuentra un punto en común para trabajar en algo, todo funciona mucho mejor. Mar² son conscientes del poder que ejerce el arte en los niños y buscan una forma de guiarles para que crezcan aprendiendo a interpretar el arte. A Carme le preocupa que el museo sea accesible a todo tipo de personas y le gusta facilitar la usabilidad de ellos a las personas con dificultades.  Raquel  considera que el contenido del museo tiene que ser coherente con los edificios que lo acogen. Gemma se preocupa por la profesionalidad de toda la infraestructura museística. Catheryn tiene muchísimos valores creativos y inspiradores en su forma de observar la realidad y conectarlo con el museo.

Me dejo muchas personas en el tintero, pero lo que quiero decir es que, probablemente,  una de las mejores cosas  que tiene este postgrado son las personas que te encuentras. Los ejemplos antes citados son ideas aisladas en las que me siento conectada con ellos de alguna forma. Te ayuda a ver que no estás sola en tus ilusiones, sabes que ellos también luchan por entender todo esto, y trabajan y se apasionan igual que tú por las cosas que les preocupan. Que somos personas realmente capaces y válidas para enfrentarnos a un futuro, que estamos dispuestas a poner la carne en el asador para exprimir el jugo de este postgrado.

Creemos en los museos como lugares de actuación incisiva en las personas y por ende, en la sociedad, generando un espacio de preguntas y de reflexión.

Pero ¿dónde se reflexiona sobre los museos?. Se reflexiona en aulas asépticas, con contenidos que el mayor calor que transmiten es el del proyector; cuando la clase carece de él, es cuando realmente se pone interesante. Cuando nos estimulan con debates, actividades, películas, videos, interactividades, reflexiones a pulso duro de rotulador en la pizarra. Las clases en las que el / la conferenciante tenga que beberse dos botellas de agua, esas clases son las que nos inspiran.

Por eso creo que fue tan motivadora la ultima clase de Eulàlia Bosch para cambiar la orientación de mi artículo y agradezco tanto (a las gestoras del blog en especial) la tregua temporal que me ha sido prestada. Para hablar de lo que nos preocupa, de lo que sentimos, de lo que estamos dispuestos a absorber, vivir y transmitir.

Luchemos por convertir este curso y estas personas en algo poderoso y transformador. Todos nadaremos, algunos llegarán a su orilla o cogerán un afluente distinto… otros seguirán nadando y parándose en orillas para reflexionar hasta que encuentren un puerto donde amarrarse. Mientras tanto, estamos todos a la deriva. Pero sabemos parar a flotar y reflexionar.

Dedicado a mis compañeros de vida. Los académicos y los que no.

Quant a Gestió Museística

Blog del Curs de Postgrau en Gestió Museística
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3 respostes a A la deriva

  1. Mar Pérez ha dit:

    Creo que somos muchos los que estamos de acuerdo con Alba…hemos invertido nuestro dinero, esfuerzo y tiempo en este postgrado que en muchas ocasiones nos ha decepcionado; pero no por ello hemos dejado nuestras ilusiones y nuestras metas a un lado; sino que hemos puesto más ganas y empeño en todo aquello en lo que creemos, y por ello clases como la del último día fueron realmente motivadoras, y nos han hecho recordar nuestra principal meta.
    Gracias Alba, por dedicarnos este Articulo, ya que ante todo, somos personas y por supuesto compañeros.

  2. Carme Carrera ha dit:

    Alba, m’he quedat absolutament sorpresa, gratament sorpresa de les teves reflexions. Tots tenim un objectiu comú en aquest postgrau, al menys la majoria i m’has fet adonar que darrera de cada un de nosaltres hi ha veritable passió. El curs ha superat les meves expectatives però no només de coneixement en relació a l’art i la cultura, també per comprovar que estem “vius” i que ens esforcem per millorar en el nostre dia a dia.
    Gràcies Alba !

  3. Gemma PV ha dit:

    Firmo!

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