De la relación entre la cultura de masas y la alta cultura en el museo actual

Por Joan Belda

En una de las primeras sesiones del postgrado recuerdo a Pepe Serra utilizar la frase: “el museo no es una discoteca” cuando intentábamos definir qué era un museo y cuál era su utilidad o función en la sociedad actual. Con esta frase no pretendía, creo, demonizar la aglomeración, el baile o la música electrónica sino recordar que el museo como institución no podía rebajarse a los terrenos frívolos y ociosos con los que comúnmente relacionamos la idea de discoteca y parte de la cultura pop actual.

No obstante, en una de las clases sobre el uso de las nuevas tecnologías en la museología se nos comentaba la dificultad que suelen tener los museos actuales para conectar y fidelizar con el público joven.

Estas dos anécdotas me hicieron repensar la relación de la música electrónica y la cultura popular actual (de gran calado entre el público joven) con ese ideal al que aspiramos: ser un Museo del siglo XXI, producir nuevas ideas y contenidos que conecten con el público.

En las clases se nos ha hablado de la diferencia entre participación y consumo; nosotros como futuros profesionales del sector tenemos como objetivo hacer del museo un espacio de participación pública con multiplicidad de relatos. El museo, en tanto que espacio público, no puede ser un centro de estudios o de especialización, sino que debe interrelacionarse con las demandas culturales del contexto social.

En la actual sociedad postmoderna (al menos en términos estéticos) hemos superado un escollo cultural fundamental, hemos disociado la idea de arte de la idea de alta cultura. El “pop”, la música moderna, el deporte, los mass media… todos tienen validez dentro de nuestra corriente expresiva actual. La nueva labor del gestor cultural es saber entender las diferentes realidades contemporáneas y conectarlas con un discurso museológico. El museo no puede ser una institución elitista en su discurso ni tampoco la institución que siente las bases de aquello que puede ser concebido como bien cultural. Su objetivo debe ser presentar la cultura de una manera atractiva estableciendo una relación de “feedback” con la sociedad.

Esta introducción me permite hablar de un caso en concreto que me parece un gran ejemplo de relación entre museo, divulgación y “cultura de discoteca”:

Imagen

En Junio de 2011, dentro de las celebraciones de la “Fête de la musique” y del programa de soirées de la Monumenta 2011, el escultor Anish Kapoor colaboró con el DJ y productor Richie Hawtin (aka Plastikman). Los sonidos electrónicos se relacionaban con el espacio y con la gigantesca escultura generando una interesante experiencia. ¿El resultado? Un gran éxito de público y un Grand Palais lleno a rebosar de jóvenes que probablemente, hasta horas antes de la sesión, desconocían la obra de Kapoor (el escultor no llega a los 10.000 seguidores en Facebook, la red social más popular entre el público joven, mientras que el DJ supera ampliamente el medio millón).

http://www.thecreatorsproject.com/es/videos/richie-hawtin-anish-kapoor

Este ejemplo nos demuestra la capacidad del arte para interrelacionarse con su entorno y ofrecer un espectáculo digno de ser contemplado por un público masivo. Pensar en el museo como un espacio de relación entre el pop y la cultura podría parecer descabellado para muchos, pero en los últimos años hemos visto la buena recepción de artistas que incorporan pop y elementos de la subcultura como Jean-Michel Basquiat, Keith Haring, Banksy, Jeff Koons y muchos otros. Este triunfo de la cultura de masas en los espacios de difusión cultural nos remite a las reflexiones de Manuel Borja-Villel comentadas en clase:

“La transformación predominante [del museo] ha sido hacia el espectáculo, el consumo y la sustitución del espectador por la audiencia, del sujeto político por consumidor”

No estoy sugiriendo que el museo como institución se mire continuamente en la cultura popular sino que sepa analizarla y canalizar su potencial en pos de aumentar su capacidad de ser un espacio público en que todas las clases socioeconómicas y culturales puedan darse cabida.

Por otro lado, las relaciones entre el pop, cultura y tradición mal canalizadas pueden incurrir en situaciones frívolas y pastiches. Un ejemplo de la mala relación entre la cultura tradicional y  la cultura popular apareció en un artículo del periódico “El País” del 2011 llamado “La glotonería política devora las instituciones culturales catalanas”. En el artículo, el subdirector del CCCB Rafael Villasanjuan comenta como el consejero Joan Manuel Treserras de ERC pidió ligar la sardana con el festival electrónico Sònar. Más allá de las sensibilidades políticas y nacionales de cada uno, la problemática de este suceso viene por el interés de interrelacionar referentes culturales a la fuerza. Se intenta utilizar el potencial económico del pop de manera frívola y desligada de un discurso ético, estético y cultural.

¿Puede ser el Museo un espacio donde la alta cultura tenga relación con otros tipos de cultura? Sí puede; es más, podría ser una manera de acercar a potenciales consumidores a las instituciones culturales. ¿Puede ser el pop una suerte de reclamo comercial? Aquí es donde se genera el debate. La utilización de la cultura de masas como reclamo de público podría conllevar a un posible descenso o relajación de la responsabilidad pedagógica que adquiere la institución con la sociedad.

De la relación entre cultura y música electrónica hemos visto y veremos ejemplos durante este año en nuestra propia ciudad. Durante este mes de Octubre se ha celebrado en distintos espacios culturales de la ciudad el festival LEM con la finalidad de explorar las conexiones entre los sonidos futuristas de Luigi Russolo con algunos de los principales referentes nacionales e internacionales dentro de la música electrónica e industrial.  El próximo 10 de Noviembre se mantendrá esta tendencia en la difusión cultural barcelonesa con la realización del festial M!RA (Festival de Música i Recerca Audiovisual) en el complejo Fabra i Coats del distrito de Sant Andreu. Otros espacios de carácter privado se suman a la relación conceptual y al eclecticismo cultural como por ejemplo galerías como MISCELANEA o el centro de Arte MÚTUO. Espero poder asistir a algunos de estos eventos y seguir investigando en la relación entre difusión cultural y pop.

La mente de aquel que se dedica a la gestión de la cultura debe desligarse de prejuicios teóricos y dogmas discursivos y empezar a trabajar en la búsqueda de nuevas relaciones que permitan acercar la cultura a nuevos “targets” mediante la asimilación y revaloración de referentes de la realidad que nos circunda.

Quant a Gestió Museística

Blog del Curs de Postgrau en Gestió Museística
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5 respostes a De la relación entre la cultura de masas y la alta cultura en el museo actual

  1. Totalmente de acuerdo con Joan: el principal reto de los museos en la actualidad reside en el acercamiento y apertura a la sociedad. En un momento de su discurso, afirma:
    “El museo, en tanto que espacio público, no puede ser un centro de estudios o de especialización, sino que debe interrelacionarse con las demandas culturales del contexto social.”
    Ese es, en mi opinión, el quid de la cuestión: la demanda social. ¿Hasta qué punto los museos se han dotado de recursos para detectar y conocer – y, en consecuencia, poder satisfacer – las demandas de la sociedad? Antes que pasar horas en las oficinas pensando qué exposiciones, actividades o visitas pueden interesar más a las ciudadanas y los ciudadanos, ¿no sería más sencillo preguntárselo? Hasta que no se creen los canales necesarios para ello, me temo que las iniciativas bienintencionadas y quizás algo paternalistas de los museos seguirán teniendo el mismo éxito de público que hasta ahora.
    No obstante, esta voluntad de una interacción fluida con la sociedad no me parece en absoluto incompatible con la del estudio especializado. Son, para mí, funciones complementarias. Me gusta imaginar un museo en el que, mientras las salas se llenan de gente curiosa, que encuentra respuestas o, como dice Pepe Serra, más preguntas que las que traía, los especialistas profundizan en el conocimiento y generan contenidos nuevos para las nuevas preguntas, las nuevas necesidades, de una sociedad con la que tienen una comunicación directa.

  2. Mar Pérez Molero ha dit:

    Si nos ponemos en la piel de un mero visitante,fuera de nuestras inquietudes museisticas,pensaríamos que los museos no piensan en las necesidades sociales de los visitantes,más allá de la difusión y el aprendizaje de sus colecciones,sin embargo ¿lo hacen de la forma más adecuada con los medios que rodean al propio museo?seria mucho más fácil usar algunas estrategias como la mencionada por Joan,en la que se relaciona con la música de masas…¿porqué el museo no se aleja de los tópicos y comienza a ser más ambicioso,intentando ser un fenómeno de masas?¿no será que el museo no está dispuesto a sacrificar sus propios convencionalismos?

  3. Carme Carrera ha dit:

    Estic força d’acord amb les reflexions de l’article per poder ampliar el públic que s’adreça als museus però no sé si estaria tant d’acord en un públic de masses. La música és un altre element artístic per combinar en espais museístics però potser cal mesurar-los per poder integrar-los.

  4. Javier ha dit:

    Hola Joan,
    me parece muy interesante tu reflexión, los museos deben buscar nuevas formas de conectar con el público joven, y quizás pueda ser a través de la relación con las manifestaciones de la cultura popular. ¿Conoces otras actuaciones que se hayan llevado a cabo con público joven, exposiciones o actividades pensadas para un perfil joven-universitario de público?

  5. Joan Belda ha dit:

    Creo que el documental “Exit through the gift shop” marca un poco la tendencia para relacionar arte y público joven. Por un lado tenemos la exposición de Banksy en Los Ángeles y su “contrapartida maligna” en la exposición de Mr. Brainwash. Siempre he pensado que este documental, más que hablar de graffitti sienta las bases de una nueva museología o un nuevo mercado de arte que tiene una mayor conexión con el público joven. ¿otros ejemplos? pues ahora mismo recuerdo el concierto de Antony and the Johnsons en el MOMA pero seguro que buscando un poco aparecerán muchísimos.

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